Cuando una empresa del sector industrial pesado nos contacta por primera vez, la conversación suele empezar con una pregunta concreta: qué información necesitamos para evaluar su intranet corporativa. No hace falta un informe técnico extenso ni documentación interna completa. Basta con reunir cuatro elementos que ayudan a que la primera reunión sea productiva y no una mera presentación.
El primero es el mapa de usuarios: cuántas personas acceden a la intranet, en qué plantas o áreas trabajan y qué tareas realizan a diario. Este dato define la estructura de navegación y los niveles de permiso. El segundo es el inventario de sistemas actuales: qué herramientas usan hoy para comunicarse, compartir archivos o gestionar turnos. No necesitamos capturas de pantalla de cada pantalla, pero sí saber qué funciona y qué genera fricción.
El tercer elemento es la política de seguridad vigente. En plantas industriales, el acceso a ciertos documentos está restringido por normativa interna o por requisitos del cliente. Conocer esas reglas nos permite diseñar los temas visuales y los flujos de autenticación sin chocar con los protocolos existentes. El cuarto es el equipo de referencia: quién aprobará los diseños, quién validará la usabilidad con los operarios y quién gestionará la implementación técnica.
Con estos cuatro puntos sobre la mesa, la primera consulta se convierte en una sesión de trabajo donde definimos alcance, plazos y entregables. Si aún no tiene definido el formato de colaboración que mejor se adapta a su equipo, puede revisar las opciones de servicio que ofrecemos o escribirnos directamente para agendar una reunión.
Una guía práctica para que la reunión inicial con nuestro equipo de diseño de intranets rinda desde el primer minuto.
Antes de agendar una consulta conviene tener claros tres puntos: el alcance de la intranet actual, los roles que la usan a diario y las restricciones de seguridad que maneja la planta. Con eso sobre la mesa, la conversación se enfoca en decisiones concretas y no en descripciones generales. Si aún no hay un sistema interno definido, también sirve llevar ejemplos de interfaces que el equipo considera difíciles de usar; eso nos da una referencia real para proponer una estructura modular.